How my summer started:

Santoña, Cantabria (Spain)


Live each day like the last one

Enjoy little pleasures of life; sometimes that's not bad.







Unforgettable.

"Ceguera"

¡Feliz día de Aragón! ¡Feliz San Jorge! ¡Feliz día del libro!

***

¿Sabes lo que le pasa a un ciego
cuando le cantas al oído?
Que sería capaz de rendirse,
de arrancarse los ojos,
para venderlos a cambio
de esos susurros
que le hacen
ver
las estrellas.


Un día
traté de cerrar los míos
buscando entre mis pestañas
alguna de tus melodías,
pero yo no fui tan cobarde
y seguí luchando
para recuperar la vista.

Y ahora estoy lista
para enseñarle
a todos aquellos que creen
que la mirada es lo único que no envejece,
que por mucho que los ojos ven
no siempre hay corazón que siente.

Así que trata de ser valiente
y agradece a ese canto
que hará que ruegues de rodillas
para que alguien te peguen los párpados,
el regalo que te ha propinado
ahora que no podrás
abrir los ojos al besar,
y sólo
sentirás.

Se que yo sería algo así
como el perro del ciego,
el lazarillo al que castigan
sin pan
o al que a ostias le enseñan
que aquí el que no corre vuela.
Y yo con el puto vicio
de no echar a correr
por quedarme a guíar
a los que no ven, porque no quieren ver...
en vez de huir,
para salvar mi propio culo
cuando aún estoy a tiempo.

A ver si un día de estos por fin aprendo.
Si dejo de dar aquello
que me gustaría recibir
creyendo que así
me gano un sitio en el cielo,
porque está claro
que por mucho que alumbre el camino al marinero
al ciego,
al que ciega,
o al que se tapa los ojos -con su miedo-,
yo ya he nacido en el infierno.
Y mi sitio está aquí
abrasándome a fuego lento,
disfrutando del olor a muerto
aunque sepa que nadie
vendrá a traerme flores
porque ellos seguirán diciendo
mientras escupen
en todos
y cada uno
de mis buenos intentos,
que nadie les ayudó
a alzar el vuelo.




Exijo, descubrir.























A la vida hay que exigirle mucho. A la vida hay que exigirle bien. Porque no te preocupes que ella ya se ocupará de exigirte a ti cuando menos te lo esperes y por la razón más insospechada. Un día sales de casa y búm. Un día vuelves de un chequeo rutinario y zas. Un día coges el coche y pam. Es siempre más tarde de lo que te crees. Cualquier día te cambian las reglas de este juego al que llamamos vida, y lo hacen sin que nadie te pida permiso y sin avisar. Así que plantéatelo ahora o atente a las consecuencias. Porque puede que jamás exista un espérate, porque puede que para ti no haya previsto un después.
Por eso, yo exijo. Exijo sentir cosas todos los días. Buenas, malas y regulares. Todas y cada una de ellas. Me da igual. Miedo, asco, rabia, ira, sorpresa, alegría y tristeza. Porque un día sin emociones es un día perdido.Y porque ahí donde la emoción manda, es siempre donde ocurren las cosas, es donde yo exijo estar.
Yo exijo. Exijo no pasar ni un sólo día sin estar enamorado. No hablo de estar acomodado. Ni de dejarme simplemente llevar por la inercia. No. Exijo mariposas todos los días. Y exijo también a alguien a mi lado que las quiera mantener más allá de lo razonable, más allá de lo racional. Alguien que esté dispuesta a dejarse la vida en el intento. Y que quiera casarse cada día conmigo. Y que lo demuestre en cada tempestad. Exijo que se lo curre tanto o más que yo. Y si no, no me vale la pena ni el simple hecho ya no de estar en pareja, sino de respirar. Ah y una cosa más. Exijo que la prudencia se tome vacaciones eternas conmigo. Porque jamás me ha garantizado nada el hecho de ir poco a poco. Ni me ha hecho más feliz. Exijo que deponga sus armas hasta que me asegure que mientras yo sea prudente, nada de lo que me gusta se va a terminar.
Yo exijo. Exijo viajar hasta que el cuerpo aguante. Cada rincón del planeta esconde algo o alguien que tiene algo que enseñarme, cada kilómetro recorrido es otra lección de la que aprender. Soy consciente de que hay casi doscientos países en el mundo, y que yo habré visto siempre muy pocos, con mucha suerte llegaré a conocer la mitad. Y sobre todo, lo más importante, habré estado siempre en menos de los que visité. Un destino es una oportunidad para reencontrarse. Un hogar es donde vacías tus maletas. Y un origen es donde dejas que crezcan los recuerdos. Por eso, por mucho que te alejes, ellos se crecen más.

[...]

Pero es que yo exijo también conversaciones. Conocer gente que me aporte algo interesante. Dejar de perder el tiempo con historias tóxicas y desgastadas. Exijo una vida sin capullos, sin mediocres, sin gilipollas, que ya tengo bastante conmigo. Y ponerme a sumar. Siempre sumar. Cada vez me queda menos tiempo para desperdiciar. Así que me he vuelto muy exigente con el tiempo que le dedico a cualquier prójimo. No porque no lo merezcan, o porque yo me crea especial. No tiene nada que ver con eso. Sino con la sensación de unicidad, de que esto que puedo vivir hoy tiene fecha de caducidad. Cada minuto que te dedico, se lo estoy quitando a los demás. Así que me tiene que valer la pena. Algo me tiene que aportar. Dejarse de tonterías e ir al grano. No es una pose. Es una obsesión por aprovechar cada oportunidad.

[...]

Yo le exijo todo esto a la vida.
Y lo más importante, como sé que no está en sus planes proporcionármelo, no pienso quedarme de brazos cruzados esperando a que me lo facilite.
Lo pienso ir a buscar.

('Je demande' - Risto Mejide)

3 años desde la eclosión.


Dale al play y acompaña tu lectura con el que se ha convertido en un himno para mi. Gracias.

***



18:42.

La vida, es puta.
Es placer, 
usada, 
tirana,
adictiva.

 El 20 de febrero, cumplimos -y no digo cumplí- tres años desde que empezó todo esto.
Como si de el nacimiento de un niño se tratara, pocos me visteis abrir los ojos y aguantar los primeros golpes que se reciben para empezar a llorar y  así poder después disfrutar de las primeras bocanadas de aire, pero poco a poco os fuisteis siendo más los que os unisteis a ver como sobre mis pies descalzos, iba emprendiendo un camino, del que no quedé indiferente.

También me gusta decir que fue como la eclosión. El momento en el que rompí el cascaron sin saber lo que me esperaba, solo siendo consciente de que ya era el momento, dejándome llevar por lo que me pedía el alma.

Polluelo o juventud son dos versiones abstractas a las que bien sabéis que pertenezco, pero lo que está claro es que también me sentí periodista y os juré y re juré que algún día me veríais al frente de alguna revista donde poder expresarme, ya que era mi gran pasión.
La crisis llegó, y cual cierzo en un día cualquiera en Zaragoza apagó todas las ilusiones a quienes esperaban algo del periodismo. Quizá por eso, quizá porque la eclosión implica evolución y ya está, también fui mas emo que nunca, desnudando mis sentimientos, humedeciendo mis mejillas más veces de las que pestañeaba y haciendo latente la tragedia pero oye, a día de hoy ese baño de agua salada me ha ido curando las heridas.
De la oscuridad mi mente dio un salto gigantesco hacia la moda, donde creí haber encontrado un hueco como si fuese tan sencillo dejar de buscar ese beso que nadie me daba y que lentamente iba cavando un hoyo en mi interior para encontrar un rato diario para ponerme ante la cámara a explicar lo que llevaba puesto. Y ahora lo admito, para mi era como si me apuntasen con el dedo unas expectativas, propias, demasiado altas que me resultaron imposibles de alcanzar.
Mientras que rebuscaba entre mi armario o trataba de recomponerme aquellos días en los que se me olvidaba que el sufrimiento es opcional y yo no lo quería escoger, me di cuenta de que tras abandonar ese etapa quería girar 360 grados hasta marearme tanto que no recordase nada.
Y así surgió este rincón con su más simple estética, la más sencilla de sus versiones hasta el momento. Y la que me ayudaría a dejar de buscar, y simplemente ser. Porque sí, empecé con la ilusión del niño que estrena juguete pero por el camino se perdieron las ganas por tratar desesperadamente crecer de golpe. Suerte que frené a tiempo. Suerte que recapacité y volví a querer mostrar esto, que no es otra cosa que yo. Mi vida; fotografías y palabras. Imágenes y reflexiones. A corazón abierto. Evité la colisión y muerte segura.

Y esto es, a pequeños rasgos, lo que hemos vivido. Y así... casi sin darnos cuenta. Casi sin darme cuenta algunos días de que tenía una segunda familia siempre al otro lado de la pantalla con el hombro esperando a ser empapado o simplemente con las ganas de verme, como en tantas ocasiones, empezar a hablar y hablar y hablar sobre mis frecuentes delirios. Otros sintiendo que me faltaba algo y percatándome de que erais vosotros, alguno de esos días en los que no os podía dedicar un momento. (ya sabéis que los estudios siempre me han tenido retenida en ciertas fechas)

Y también os confieso que hoy por hoy estoy un poco asustada. Me aterra recordar que antes era imprescindible para mi sentarme con vosotros y que se pasaran las horas como ahora pasan los meses mientras cierro y abro los ojos. Fugazmente.
Ya no soy esa chica en 1º con ganas de explorar y mejorar con el tiempo, sino una asustada que quiere detenerlo aunque solo sea unos segundos. Porque no se en que momento dejé que echase a correr y me sacase tanta ventaja... que se alejase tanto de esas entradas en las que os prometía que jamás os abandonaría. Siempre fuisteis, sois, y seréis, una parte muy bonita de mi rutina. Y aunque imprescindible en el pasado, inolvidable ahora y para toda mi existencia.
Por eso siempre estaré en deuda con vosotros. Por hacer que por unos años pudiese invertir mis tardes sin sentir que las malgastaba, y porque hasta cuando huía para no perderme mientras avanzaba, nunca quisisteis soltarme de la mano.




Hace un año brindaba por muchos más juntos, codo con codo.
Ahora os pido que dejéis a un lado las copas y que tan solo seáis tan putas como la vida: aprovechando los momentos de placer -que no se repiten- siempre que se os presenten, usándola al máximo como ella a veces hace con nosotros, pecando, aunque solo sea una pizca, de tiranos si intentan pisaros y disfrutando de la adicción. Porque os diré otra cosa que he aprendido este tiempo sin con vosotros: Un día empiezas a asustarte cuando te das cuenta de que el presente es un mito y las mariposas que desde el estómago te impulsan para lanzarte a cualquier aventura que vivas enseguida serán recuerdos, pero termina siendo adictivo y los coleccionas. A veces con los ojos empañados en melancolía y otros con el mismo sonido de bienvenida del primer día, o con el tacto del abrazo de aquellos que aparecieron de la nada para convertirse en tanto.


O en mi caso, con el sabor de ese beso que un día creí que estaba perdido por ahí, defectuoso. Hasta que comprendí que únicamente mi saliva puede sanarme.

Así que quereros, y mucho.

Hoy no solo se celebra un tercer aniversario, sino las primeras palabras de esa criatura a la que visteis llegar al mundo, que son el signo de que ya nunca dependerá al 100% de su madre, y todo lo que le queda por delante es aprender por si solo, y sencillamente... VIVIR.

(Pero eh, que esto no os suene a carta de suicidio, porque no es un adiós, es un gracias por seguir ahí y una invitación a seguir estándolo cuando por mi cabeza -desde mi pecho izquierdo- se pasen algunas frases dignas de compartir.)



¡Felicidades, familia reader!