30 ago. 2015

15
















Considero una buena opción decir simplemente lo bien que han ido estos quince años.
Pero eso sería como la decisión fácil
que ni los cobardes se atreven a tomar.

Así que hoy no.
Hoy vengo a abrir mi corazón y sobretodo mi boca,
porque ya es momento de dejar de callar, de apretar los puños
y ver como los segundos avanzan frente a mi al reprimir todos mis lamentos.

¿Las culpables?
Esas cicatrices que cada día me recuerdan
las batallas que perdí pero sobretodo,
el porqué sigo luchando.
Por eso estoy aquí,
tratando de sacar al exterior los pedacitos de esas guerras
por cada poro de mi piel.

Si viene alguien a susurrarme al oído
que nada de esto es bonito, que lo que escribo no vale,
entonces le diré, tratando de estar orgullosa,
que todo esto, soy yo. Es mi vida.
Y que la única persona que puede juzgarla es quien cada mañana
está al otro lado del espejo
con la melena alborotada y la indiferencia hinchada bajo los ojos.

Yo y mis ojeras de aquí a Roma,
porque a pesar de estar en ruinas
es la única que me erizó de verdad la piel, y la vida,
e hizo que por una vez
no me sintiese tan rota.

Ella es quien guarda mi corazón,
desde que puse el pie en el puerto
y mas que nunca, fui.

Es por eso que ahora busco
a aquella persona que me vea
como yo a aquellos recuerdos.
Imponente, pero tan especial
que aun hablando diez idiomas te dejaría sin palabras.

Y entonces sacaré la tinta de mis venas
y me marcaré a fuego cada uno de sus lunares,
para relatar el primer cuento
que no hable de sonrisas fingidas.
 
Quizá un día me levante con ganas de borrar cada error
y reescribirla como si nada hubiese pasado.
Pero, créeme, mientras que sea yo la que al levantarse se mira al dichoso espejo,
no pienso arrepentirme de nada.

No quiero cambiar aquello que me ha hecho ser lo que soy hoy.
Pase lo que pase, pese a quien le pese.

Porque de las piedras del camino con las que tropecé
ya me enamoré, quise tirarlas lejos, o intenté saltarlas,
y otras ocasiones simplemente me resigné a aproximarme a ellas sabiendo lo que me esperaba.
Pero al final he comprendido que nadie es capaz de moverlas del condenado camino pero,
si eres valiente aprenderás a levantarte y afrontar con más fuerza la siguiente que toque.

Entonces me acercaré al imbécil que no crea en mí,
y le gritaré que se prepare para cuando decida salir a comerme el mundo.
Porque la cabeza ya lo hice en su momento.
Hoy he apostado todas mis cartas en mi.
En cada una de mis caídas, pero sobretodo,
he subido las apuestas por todas las veces en las que me puse en pie y seguí adelante
sabiendo que no sería la última vez que lo haría.

He pasado demasiado tiempo creyendo contar historias de niñas tristes
que jugaban a no serlo, hasta que un día
me topé con una tal realidad,
que confesaba saber que únicamente la protagonista de aquellas, mis historias, era yo.

Así que puede que alguna vez
vuelza a emprender un camino
en busca de alguien que me devuelva el corazón o me lo destroce
para como de costumbre contárselo al lienzo.
Pero hasta entonces, me queda ver más allá de ese cristal que cuelga de mi pared,
y aceptar que soy la única persona que me va a compañar incondicionalmente en el viaje.
Reconocerme.

Cuando cada noche tumbada en la cama
la inspiración llame a mi puerta
y no tenga mas remedio que dejarle entrar
para que ponga los papeles en su sitio.

Cuando la música no haya camuflado el dolor,
y tenga que recurrir una vez más al verso
aunque sean las dos de la madrugada
y los auriculares pidan descanso sobre las sábanas.

Y piense por última vez "otra más y me duermo"
mientras empieza a sonar Lana de nuevo,
apagaré las luces aunque la luna me siga invitando a bailar.

Recostada recordaré mi disputa con mi mente,
aquella quien juró ser por siempre mi enemigo
aunque nunca sería capaz de separarse de mi.

Cual montaña rusa de un parque cualquiera,
iré de un lado a otro y mi cabeza dará mil vueltas.
Y con los ojos cerrados
no podré evitar sonreír y permitirme quedar dormirda al fin,
tras haber caído en que un año más,
después de haberme perdido un par de veces entre tantas piedras, poemas de medianoche, tinta y muchas dudas,
por mucho que ese traicionero reflejo quisiera mostrar alguien que no soy,
hoy creo tener claro de donde vengo y a donde voy.
Y seguiré aquí para escribirlo, aunque ante los ojos de cualquiera sean simples garabatos.

24 ago. 2015

"Huída por la ventana"










Voy a hablar por el mero placer
de ser escuchada;
y no sólo eso.
Quiero gritar, voy a gritar.
Por todas esas personas que el destino
prometió sacar de mi vida y aún siguen,
recordándome todas esas ventanas
que tampoco se abrieron
al cerrar algunas puertas a las que todavía extraño
y escribo cartas, de vez en cuando.

Estruendos. Atuendos de luto
por mi alma que se apaga
cuando despunta el amanecer
desteñido con la punta de los dedos.

Pasado enterrado al que aún sigo llevando flores.
Cuerpos sin vida que aparecen de la nada
para dejarte igual, sin nada.
Otros renaciendo,
asomándose entre girasoles que ya no saben
hacia donde girar.

Yo queriendo romper los cristales
que impiden ver con claridad
a aquellos que me importan.
Siendo consciente de como me hago pequeñita
cuando las cosas se tuercen
y no puedo hacer nada
para que vuelvan a iluminar todo a su paso con una sonrisa.
Y así me dejan pidiendo más,
como los últimos rayos del sol al ponerse,
que te otorga su abrazo más sincero
pero tan duradero como un simple pestañeo
al que ahora se con certeza que pertenezco,
porque somos de aquello que no queremos abandonar.
Y yo ya he echado el ancla.

Por eso también agradezco a algunas de esas puertas
que me impidieran el paso para salir corriendo
si quise abandonar el cobijo de quienes de verdad merecen la pena
cuando la dificultad se encontraba rondando.
Pues como nos trataron, así somos.
Yo me siento tan dueña, pero a la vez soy tan suya...

Las maletas se quedaron hechas
en la puerta
para cuando aquellos que cantaban mi despedida antes de irme,
decidan marcharse lejos. Sin billete de vuelta.

22 ago. 2015

"De hacer temblar al miedo"














Ahora que miras hacia abajo
sin saber si lo haces desde el cielo
o solo te preparas para impulsarte más alto en el suelo
recuerda que para encontrarse a uno mismo,
primero hay que estar perdido.

Mientras te sumerges en el mar de tus párpados cerrados,
tratando de detener el tsunami
ya te has embarcado en el viaje
sin más equipaje
que todas tus dudas.

Pero debes tener cuidado.
Porque permitir que las lágrimas rocen tus mejillas
no es símbolo de debilidad,
ni contenerlas te hace ser más fuerte.
Cada vez que las retienes, sólo logras encerrar el caos.

Cada lágrima, de esas capaces de disparar a las balas
y de partir de cañones, de hacer temblar al miedo
y cerrarle la boca a la insaciable locura.
Hoy se declaran culpables, y cabizbajas,
por una vez,  son ellas quienes corren para huír de la masacre.

Todos llevamos dentro algo de caos, sí.
Pero tu tienes magia en su más puro estado;
El llanto que después de un largo historial de vendavales y puñaladas en su contra,
sólo ha necesitado un beso de despedida, para venirse abajo.

No dejes que la brisa te haga caer
cuando las hojas se mecen hacia el suelo
dibujando tu reflejo.

Cuando tu mirada apunte alto
sentirás un balanceo leve, pero continuo.
Algo así como columpiarse... o enamorarse.
Y entonces, aunque hayas llegado demasiado hondo,
tus últimas fuerzas te permitirán ver el final.

Acelera, salta. Libera el alma.

¿Qué debería poner aquí?

No sé. No sé cuanto tiempo hace que abandoné este lugar. No sé por qué lo hice, no sé si existe alguna esperanza para esto, por qué no lo bo...