15 sept. 2015

"Que alguien la pare"





Por favor,
que alguien la pare.

Tiene en su estómago
las mariposas más letales
que jamás había visto.

Con el vuelo de su cabello dorado
es capaz de arrasar con cualquier alma
en pena
que se cruce por su camino.
De camuflar las mentiras
en veladas guardadas bajo llave.

¿Nadie?
¿Nadie ha visto como fluye el veneno
por cada una de sus venas?

Es tan peligrosa,
que en ocasiones confunden
su figura
con el miedo y,
su sombra no debe ser la típica
a la que le cantan canciones
bajo un balcón.

Por favor,
que alguien la pare.

Aunque muera en el intento,
aunque quede clavado eternamente
en sus clavículas.
Paradla, porque, si llegáis a dejar
que esa cintura traviesa se acerque,
estáis perdidos.

Y si no, que alguien me explique
como se abandona el vértigo
si se ve precioso desde dentro.

Ella nos lleva ventaja.
Mientras creemos encontrarnos a salvo
las nubes le han dado la mano
para subirle a los más alto de la locura.

Pero por favor.
Que alguien la pare,
porque amigo,
no puede seguir caminando sola.

13 sept. 2015

"Tan (perdida) yo, a veces"




























Finalmente
las cosquillas, heladas,
me están quemando
por cada rincón de mi cuerpo.
Ocultando la figura cristalina
que solía ser.

Razón por la que ya no vivo,
tiemblo.
Pues no se si debo salir
en busca de aquella niña
que reía arrugando la nariz
mientras enredaba su pelo
entre tantas estrellas.

O simplemente el calor
de unos brazos
salvavidas
pueden demostrar que a veces
todos los golpes pasados
terminan aislando tus sentimientos reales;
Quien eres de verdad.

A veces soy tan jodidamente cabezota,
o malhumorada
que me privaría de las caricias del viento.
Pero otras puedo ser
tan inocente que
pagaría al puto viento para que me empujase
a la realidad,
y así dejase de prenderme fuego,
de arder
sólo para mantener a otros en calma.

Herida abierta, en mi subconsciente.
Ha tenido un accidente al chocarse
con las palabras
que nunca dije.
Y se ha asfixiado.

Y el calor no es suficiente.
Y me empiezo a congelar.
Necesito tiempo.
Porque,
cuidado,
la valentía ya la guardo.

Que no me digan
que nos vemos al final.
Yo prefiero insistir, alentar
al eco,
para que nunca deje de tenerme presente.
Quedarme a su lado
ser por siempre suya
y sumirme en su melodía.

11 sept. 2015

"Como un amanecer en pleno enero"









Tengo un suspiro
en la salida de emergencia
por si toca correr.

He sacado de nuevo
todos los sueños
a los que solía retratar.

He visitado los rincones
entre tus medias
y tus verdades a medias;
y no me he perdido.

Guardé uno de esos cuadernos
en los que solía ver que los trazos
formaban líneas que dividían el mundo
injustamente.

He visto a gente
huir de la tormenta
buscando resguardo,
cuando la verdadera amenaza
dormía bajo su mismo techo.

Y yo, que me enamoré de la tempestad,
que me entregué
sacando mi más sincera desnudez
a bailar
bajo la lluvia.
¿Quién me guarda a mí?
¿Quién me busca refugiado en su soledad?

¿Quién se acuerda de mí
cuando las gotas golpean en cristal?

¿Quién me dejaría entrar
a ponerlo todo patas arriba
pisando delicadamente algunas esperanzas?

Como un amanecer en pleno enero...
¿Quién mataría por volver a verme?

4 sept. 2015

Resurgiendo










Resurgiendo.
Entre los escombros de un muro
al que había cogido cariño
a pesar de haber sido
el responsable de aislarme del exterior;
de haberlo fortalecido con mis propias manos.

Por fin vuelvo a sentir que la tristeza

es solo una opción
que escoges
si sabes que quieres parar a tomar aire.
Porque te impide seguir.
(y eres consciente)

Pero sí, se podría decir

que estoy resurgiendo.
Porque he vuelto a enmarcar experiencias
tan enormes
que no caben en ninguna pared.
Rodeada de nuevas sonrisas
cuyo brillo le está ganando el pulso
a las pesadillas
que estaban empezando a ahogarme.

Tengo aún algunas espinas clavadas

si hablamos de personas,
pero he aprendido que para seguir jugando en la arena
aunque continúen ahí y nadie las extraiga
yo aún puedo
seguir construyendo castillos. Fuertes,
y luego estoy yo.
Pero feliz, y después los que solo dicen serlo.

Hoy si que me considero la mejor

en seguirle el juego a la vida,
no hay quien me pare.
Y aunque se avecine la llegada
de alguien que juegue mejor que yo,
quien apunta alto,
llega lejos.

Yo me siento cerca de la última casilla,

y me sobran tiradas.
Y arrugas en la cara
de tanto sonreír.
Es inevitable esconder que hasta en la brisa fría
de la llegada del otoño,
en este momento siento la bienvenida más cálida del mundo.

Puede que al final

no tuviese mi verano de película.
Pero también es probable, que mi papel estrella
se haya estado reservando hasta ahora.
Es mi momento.
He vuelto a sacar la alegría del cajón.
Voy de estreno...y que bien me sienta, ¿no?
Luces
cámara
¡acción!

Gracias.


La espera ha merecido la pena.

¿Qué debería poner aquí?

No sé. No sé cuanto tiempo hace que abandoné este lugar. No sé por qué lo hice, no sé si existe alguna esperanza para esto, por qué no lo bo...